viernes, 24 de junio de 2011

El cuidado de tu jardín, el abono orgánico y químico en la jardinería

El cuidado de tu jardín, el abono orgánico y químico en la jardinería

El cuidado de tu jardín comienza en este primer paso que es el cómo abonar la tierra en que vas a sembrar, existen diferentes tipos de abono orgánico, abono mineral, abono químico y el fertilizante, también depende de que estación del clima nos encontramos para poder cuidar el jardín correctamente en cada estación del año.

En la naturaleza, las plantas pueden sobrevivir incluso en una tierra pobre alimentándose simplemente de la descomposición natural de las plantas anualmente.

En el jardín de las casa es diferente ya que tenemos plantas de diferente regiones que se cultivan de forma artificial y necesitan aporte diferentes de nutriente adicionales como el abono ya sea orgánico, mineral o sintético.

Abonos naturales
Los abonos naturales son aquellos que aportan materiales en descomposición tales como: el estiércol, turas, humus.

Estos nutren haciendo más ligero el suelo que a veces se encuentra compactado y da cohesión a los suelos ya ligeros.

Brinda suministros de nutrientes a las plantas por un largo plazo.

Favorece a la actividad e los microorganismos de suelo.

Fertilizantes minerales

Estos aportan con nitrógeno, fosforo, potasio, hierro, magnesio entre otros para favorecer el crecimiento de las plantas, darle mejor calidad a los frutos y las hace mas resistentes.

En invierno

Al principio del invierno, se realiza una labranza superficial para preparar el suelo.

- A mediados, se incorpora el abono orgánico (que aportará los nutrientes en primavera) y se realiza un ligero volteo del suelo.

- A finales de esta estación, es el mejor momento para abonar los arbustos que florecen en primavera y en verano, como los rosales y las hortensias, efectuando además las podas que sean necesarias.

En primavera

Cuando empieza la primavera, se inicia el abonado del césped y se aportan los abonos férricos que colorean las hortensias.

- Los momentos finales de la primavera son los más apropiados para efectuar los abonados de cobertera, que complementan los aportes nutritivos al suelo, y también para abonar los árboles, los arbustos, el césped y las plantas de temporada.

En Verano
A principios del verano, se completa el programa de abonados de cobertera para las plantas que florecen y fructifican durante el verano y el otoño.

- Cuando las temperaturas son muy altas, no es recomendable abonar, especialmente durante el agostamiento.
El agostamiento es un periodo de pleno verano en que las plantas entran en reposo momentáneo para protegerse del calor. Algunos árboles incluso pierden las hojas, como si fuera otoño.

- Al final del verano, se abonan los rosales y las plantas tapizantes

En Otoño

El otoño es la estación previa al reposo de la mayoría de las plantas.

Por eso, cuanto más avanzada esté la estación, menos recomendable es abonar, en especial con nitrógeno, ya que esta operación estimularía el crecimiento de las plantas en lugar de ir preparándolas para su entrada en reposo.

El comienzo del otoño es un buen momento para preparar acolchados.

Los acolchados protegen las raíces del frío, evitan la proliferación de malas hierbas y, si se hacen con materiales orgánicos, enriquecen el suelo a medida que se van descomponiendo estos materiales.

Para realizar un acolchado que aporte materia orgánica, proceder como sigue:

- Aplicar una capa de restos vegetales.

- Colocar a continuación una segunda capa de materiales que se degraden con mayor lentitud (cartón, papel, telas no sintéticas, etc.), procurando que estén bastante desmenuzados, y taparlos con unos 6 cm de estiércol maduro.

- Para terminar, cubrirlo todo con una capa de elementos secos: corteza de pino, paja, serrín, restos de madera, etc.

- Regar de vez en cuando con el fin de asegurar la humedad necesaria

Diseño del jardín: clima y suelo

Diseño del jardín: clima y suelo

Cuando se diseña un jardín, un aspecto clave es la selección de especies vegetales a incluir en el jardín.

Se escogen las plantas por gustos estéticos y funcionales (por ejemplo, árboles para sombra, setos densos, etc.). Pero hay otro criterio muy importante: escoger sólo aquellas plantas adecuadas alclima y al suelo de cada jardín. Esto es lo que vamos a analizar en esta página.

No vale poner de todo en todos lados sin ninguna consideración; así vienen los fracasos en la plantación y las plantas que malviven.

Clima                                                                        Suelo


1. Luz                                                                       2. Profundidad
2. Temperaturas                                                    3. Drenaje
3. Lluvia                                                                   4. pH
4. Humedad del aire                                             5. Humus y nutrientes
5. Vientos                                                                6. Suelo salino


CLIMA
•           Cada clima tiene su vegetación más apropiada.
•           Selecciona especies vegetales que vivan bien en el clima general de tu zona.
•           Considera también los microclimas del jardín. Por ejemplo, un rincón con sombra es perfecto para helechos pero inadecuado para las plantas de flor de temporada.
•           Los factores climático-ambientales en relación a la elección de las plantas son:
luz, temperaturas, lluvia, humedad y vientos.


1. Luz

Analiza las zonas de sol y las zonas de sombra del jardín.

• Para las zonas de sol:

-           Casi todas las flores necesitan unas seis horas de sol al día. Por ejemplo, Gazania o Lamprantus sólo abren sus flores si tienen sol directo.
-           Las plantas con hojas variegadas (veteados en verde y amarillo) requieren más luz que las de hojas verdes completas.
-           A los cactus les gusta tener mucha luz.

• Para las zonas de sombra:

-           Elige especies que vivan bien en sombra o semisombra, por ejemplo, Camelia, Hortensia, Clemátide, Helechos, Cóleo. Existe una gran variedad...

-           Puedes ubicar en sombra plantas que necesiten sombra en determinadas épocas, por ejemplo, una sombra temporal en momentos calurosos favorece su establecimiento, o cuando son plantas jóvenes y delicadas.


2. Temperaturas

•           Si en la zona donde vives es un clima frío, con heladas frecuentes, es evidente que no se deben escoger especies subtropicales: morirían a las primeras de cambio.
•           Cerca de un muro estarán más protegidas del frío. Los muros acumulan calor durante el día que ceden por la noche.        
•           Ciertas plantas también necesitan frío. Por ejemplo, el Olivo crece mucho en el trópico pero no florece, lo que quiere es la alternancia de temperaturas, no constante todo el año. o muchas variedades de frutales que necesitan acumular frío en invierno, lo que se llaman horas-frío, horas por debajo de +7ºC. Por ejemplo, variedades de cerezo que si no disponen de este frío no darán buena cosecha


3. Lluvia

•           Hay plantas que no aguantan los climas lluviosos por estar los suelos muy húmedos o encharcados o por tener las hojas mojadas mucho tiempo. Suelen ser especies de climas secos.
•           En climas lluviosos conviene elegir especies amantes de la humedad.    


4. Humedad del aire

•           Hay plantas que necesitan una humedad alta y otras sequedad.
•           Ejemplo: los helechos son ideales para un jardín a la sombra o un jardín que dé al norte.
Necesitan agua y un alto grado de humedad del aire. Plantarlos sólo si se les puede dar lo que piden.
•           Hay regiones con niebla frecuente, rocío o determinados rincones húmedos.


5. Vientos

•           Vientos secos
•           Vientos húmedos
•           Vientos fríos
•           Vientos cálidos
•           Vientos fuertes (encallejonados es peor)
•           Vientos salinos de la costa ("queman" las hojas jóvenes y yemas jóvenes orientadas al mar por depósitos de sales).
•           Si en tu zona predominan algunos de estos vientos, escogeplantas resistentes a ellos, o bien, proporciona protección del viento al jardín o terraza con setos, vallas con trepadoras, láminas de brezo, etc.
•           El viento influye en la distribución de las plantas. Por ejemplo, coloca las Coníferas pensando por dónde entran los vientos dominantes. Así servirá de protección gracias a su follaje perenne.




SUELO

•           No todos los suelos son iguales.
•           Es importante conocer el suelo para elegir las plantas más adecuadas a cada caso.
•           Conoce cómo es el suelo de tu jardín. Estas son las características principales:

1. Textura
2. Profundidad
3. Drenaje
4. pH
5. Contenido en humus y nutrientes minerales
6. Suelo y agua salina


1. Textura
•           Suelo arenoso, arcilloso o franco (el franco es intermedio, ni arenoso ni arcilloso).
•           Los suelos arenosos (piensa en la arena de la playa como caso extremo) son secos y pobres en nutrientes. Drenan muy bien, no se encharcan, pero se secan demasiado pronto y hay que regar y fertilizar bastante.
•           A los céspedes les va muy bien un suelo arenoso y a la mayoría de plantas de climas secos o subdesérticos, como los Cactus y otras Crasas, plantas autóctonas mediterráneas...
•           Los suelos arcillosos son pesados de labrar, con tendencia a compactarse y a drenar mal. Una característica positiva es que son ricos en nutrientes (tienen amplios "bolsillos").
•           La textura se puede determinar con las manos, si es más arcilloso o arenoso
•           Aparte de elegir las especies más convenientes, es recomendable mejorar ambos tipos de suelos. Tanto arenosos como arcillosos se mejoran aportando materia orgánica: estiércol, mantillo, compost, turba, humus de lombriz, etc., entre 1 y 3 Kg. por m2 mezclando con la tierra. La materia orgánica da cohesión a los suelos arenosos y esponja a los arcillosos.
•           Si el suelo es muy arcilloso, además de la materia orgánica también es recomendable distribuir arena de río, entre 15 y 30 Kg/m2.
   

2. Profundidad

•           A veces hay una roca dura no atravesable por las raíces, por ejemplo, a 40 cm. de profundidad, o una capa compactada de arcilla, escombros, hormigón... Esto es malo porque impide el desarrollo radicular. Cuanto más suelo tengan las raíces para extenderse sin limitaciones, más tamaño alcanzarán las plantas.
•           Cava con la azada un hoyo y comprueba si hay una capa dura o no.        
•           Si resulta que es poco profundo, muchos árboles y arbustos no prosperarán adecuadamente, se quedarán empequeñecidos por esta causa. Aporta tierra vegetal.


3. Drenaje

•           Los suelos arcillosos tienen tendencia a encharcarse, lo cual pudre las raíces. Aunque no todos los suelos arcillosos drenan mal. Atención a las zonas bajas, que es donde se acumula más agua.
•           El drenaje se prueba llenando un hoyo de agua y observando el tiempo que tarda en "secarse".           
•           Si hay un mal drenaje, elige especies que resistan mejor estas condiciones asfixiantes..
•           Los frutales son muy sensibles al encharcamiento.
•           Hay mezclas de césped más resistentes al exceso de agua.
•           Mejora el mal drenaje con algunas de estas medidas:

-           Instalar tubos de drenaje.
-           Dar pendientes al terreno para evitar charcos.
-           Aportar arena: unos 2 ó 3 metros cúbicos o más por 100 m2.
-           Aportar materia orgánica al suelo: lo airea, lo esponja.


4. PH

•           Si el pH del suelo es menor de 6,5, se trata de un suelo ácido.
•           Si el pH está comprendido entre 6,5 y 7, el suelo es neutro.
•           Si el pH es mayor que 7, el suelo es alcalino o básico.
•           El pH del suelo o sustrato influye en la elección de especies.
•           Lo ideal es un pH neutro (pH entre 6,5 y 7), aunque algunas, las acidófilas (Azalea, Rododendro, Hortensia, Camelis, Brezo, Gardenia, etc.) lo prefieren inferior a 6,5, y otras (calcícolas), son felices con un pH superior a 7.
•           Si el pH del suelo es mayor de 7, no se recomiendan plantar en él plantas calcífugas.
•           La razón es porque escasearán el Hierro, Manganeso, Zinc, Cobre y Boro, y las plantas calcífugas son sensibles a dichas carencias, amarillearán y darán pocas flores.
•           Si el suelo fuera muy ácido (pH<5,5) escasearán otros nutrientes esenciales para las plantas como Calcio, Magnesio, Fósforo, Molibdeno y Boro y la estructura no suele ser buena.
•           En estos casos, elige plantas acidófilas como Hortensia, Gardenia, Camelia, Brezo, Azalea, Rododendro, etc., y/o sube el pH incorporando al suelo caliza molida. Dosis: 15-20 Kg. por cada 100 metros cuadrados a aportar en otoño y se entierra labrando (encalado de un suelo).
•           Insisto, si el pH es alcalino descarta las plantas acidófilas
•           No obstante, hay quien quiere cultivar estas plantas en estos suelos. Se puede hacer siempre que:
•           Bajes el pH del suelo y del agua (en caso de que ésta también sea calcárea). En suelos se hace añadiendo sulfato de hierro, turba rubia o azufre (a elegir) y en agua con ácido cítrico. Al bajar el pH del suelo se liberarán los nutrientes insolubilizados (Hierro, Manganeso, Fósforo, etc.).
•           Además de bajar el pH, aportes fertilizantes adicionales para prevenir carencias. El ejemplo más típico es el de la carencia de Hierro (clorosis férrica), que se manifiesta por hojas amarillas permaneciendo los nervios verdes. Se adiciona un fertilizante especial llamado quelatos de hierro.


5. Humus y nutrientes minerales

A la mayoría de especies les gusta un suelo rico en materia orgánica (humus) y nutrientes minerales (Nitrógeno, Fósforo, Potasio, Magnesio, Hierro, etc.). Si el tuyo lo es, enhorabuena. Si no lo es, si es pobre, tienes dos opciones:       

1.         Escoger sólo plantas sufridas, duras y bravías: plantas del desierto, plantas mediterráneas, cactus, crasas, etc. A estas plantas incluso no le gustan los suelos ricos en materia orgánica.
2.         Mejorar el suelo aportando materia orgánica año tras año y fertilizantes. Por ejemplo: estiércol, mantillo, compost casero, turba, guano, humus de lombriz, etc.

Para saber si un suelo es rico o no en humus y nutrientes minerales se hacen análisis de muestras de suelos en un laboratorio especializado. Una idea general es que los suelos arcillosos suelen ser ricos en nutrientes y los suelos arenosos, pobres.


6. Suelo salino o agua salina

•           No es frecuente, pero se puede dar suelos salinos. Los suelos salinos son los que tienen una cantidad excesiva de determinadas sales (Cloruros, Sulfatos, etc.). También si se ha echado una cantidad excesiva de fertilizantes se produce la salinización del suelo.
•           Las plantas crecen menos y en las hojas se aprecian quemaduras en la punta y bordes.           
•           Si el agua de riego es claramente salina, descártala para regar.
•           Si el agua es ligeramente salina, elige plantas tolerantes a la sal; riega con un poco más de agua para que vaya lavando sales y cada 5 meses "lava" el suelo o sustrato a fondo echando abundante agua para que arrastre las sales fuera de la zona de raíces.